Piscina · De enero a febrero
La piscina en invierno: la visita que te ahorra la primavera
Muchas piscinas se cierran en octubre y nadie las mira hasta abril. Una revisión a mitad de invierno cuesta poco y evita la sorpresa del agua verde y las manchas en el gresite.

El invernaje protege el agua, pero no hace milagros. Después de dos o tres meses, el producto se ha consumido en parte, han caído hojas y ha llovido. Si en ese momento alguien le echa un vistazo, el agua llega a la primavera casi lista para el baño.
Qué se revisa a mitad de invierno
- Nivel del agua. Con las lluvias puede subir por encima de los skimmers, o bajar si hay alguna pérdida.
- Color y transparencia. Un tono verdoso o turbio es la señal de que el invernador se ha agotado.
- pH y cloro. Una pequeña corrección ahora evita un tratamiento de choque fuerte en abril.
- Cubierta. Que no tenga bolsas de agua ni hojas encima, y que siga bien sujeta después del viento.
- Depuradora. Que el programador siga funcionando las horas previstas y que la bomba no haga ruidos raros.
Por qué merece la pena
La diferencia entre abrir una piscina bien conservada y una que ha pasado el invierno sin control es grande: en el segundo caso hay que cepillar paredes, tratar algas y, a veces, filtrar durante días. Eso se nota en el precio de la puesta a punto y en las semanas que tardas en poder bañarte.